TzamPIza, venimos del agua
- Venimos del agua

- 30 jun 2020
- 3 Min. de lectura
MANIFIESTO
Al pueblo de Zambiza,
Al pueblo de Kitu,
Al pueblo del mundo
¡Aquí estamos!
En la cuarta luna del año 2019. En el pueblo de Zámbiza nos hemos convocado para danzar, para hacer escuchar nuestras voces y decir ¡Aquí estamos!. Nuestras danzas y cantos son por el agua, por la quebrada, por nosotrxs, por la vida.
Nos negamos a seguir reproduciendo el conocimiento vaciado de que el agua es un recurso o una mercancía, nosotrxs la reconocemos como elemento sagrado, padre y madre, fuente de vida.
La necesidad de una política mundial del agua se ha convertido en un tema urgente a tratar, la limitación del “recurso” es un hecho en varios países del mundo que invirtieron capital, tiempo y estudios para limpiar el agua que recibían pero no la que mandaban de vuelta a los afluentes. Eso se ha replicado en nuestro país. La escasez del agua es uno de los retos personales de cada habitante.
En la actualidad pensamos que el agua es un bien privado y comercial para satisfacer el consumo indiscriminado de los habitantes. El agua cristalina y abundante del Ecuador parecería infinita, pero la verdad es que nos queda menos del 1% de agua segura. Quebradas, ojos de agua y ríos en menos de un siglo se han convertido en puntos de deshechos y no en espacios sagrados que están siendo enterrados por el discurso de la modernidad.
Danzamos por el Machángara, por el San Pedro, por el Monjas, por el Guayllabamba, danzamos por su recuperación, para recordar que no hace menos de 50 años eran sitios de baño y esparcimiento familiar. Ahora son la descarga directa de aguas de miles de ciudadanos y ciudadanas que aportamos a esa contaminación en una corresponsabilidad de la inacción de esta problemática por parte de las entidades públicas y privadas. Nuestras prácticas diarias, la mala planificación y el vació legal de los derechos de la naturaleza, han convertido a las quebradas en kilómetros y ríos de aguas servidas.
Nuestra Zámbiza esta rodeada de quebradas, pero la modernidad ha ocultado nuestro patrimonio histórico y cultural. La quebrada del Tolalá no solo era un espacio verde y vivo sino un espacio ceremonial. Nuestros abuelos y abuelas cuentan asombrosas historias en torno a las quebradas y al agüita que les servía para vivir. Ahora su legado y memoria están agonizando junto con los pocos ojos de agua que quedan.
Llamamos a la memoria antigua a nuestrxs ancestrxs para recordar las enseñanzas de su sabiduría ancestral. Sus prácticas y su formas de vida que por miles de años mantuvieron una convivencia armónica con el universo y todo cuanto habita en la tierra.

Aquí estamos hombres, mujeres, abuelos, abuelas, niños y niñas cuya sangre no ha olvidado su raíz, cuyo corazón no ha olvidado su origen, cuyos pasos y vidas se saben heredero de un Pueblo LIBRE, de un pueblo indomable, de un pueblo de danzantes, yumbos, capariches, curanderos y curanderas. Aquí está la creatividad, la creación, la magia de la música, aquí seguimos elevando los cantos, danzando, en esta tierra, la que fue de nuestros abuelos.
Nos han querido quitar de la historia, nos han borrado de las imágenes, nos han dicho extintos, pero no han logrado hacerlo, no nos quieren indios, no nos quieren dignos, no nos quieren en comunidad. Nos quieren urbanizados.
Hoy nos levantamos con alegría y hacemos visible nuestra digna resistencia, somos un pueblo originario, somos kitus, somos zambizas, somos la más antigua comunidad de Quito, somos los hijxs de lxs que murieron en la quebrada de Pomasqui. No olvidaremos que en 1976 nos enviaron la basura de Quito, tras años de resistencia y lucha, aún quedan rezagos. Somos hijxs de quienes se levantaron en pie de lucha contra la catástrofe que significó ponernos el basurero de la ciudad al ingreso de nuestra comunidad, aniquilando el ecosistema, taponando ojos de agua, violentando nuestra identidad.
Llamamos a todos los hombres y mujeres de Zámbiza y a lxs vecinxs, a todxs quienes tienen el corazón, la voluntad y el pensamiento con grandes anhelos para esta tierra. Nuestra palabra, nuestro canto, nuestra danza, nuestro grito, es para el agua, para la quebrada y para nuestros muertos, para que en nosotros vivan de nuevo, por su vida estamos aquí por su lucha existimos, danzamos, para que vivan y para que vivan nuestros wawas luchamos por el agua limpia, por la tierra fecunda, por los pulmones de las quebradas, por la memoria y por un legado más justo para las generaciones venideras.

Por un nuevo tiempo para retomar una manera sana de relacionarnos con el agua, desde repensar nuestras prácticas diarias hasta exigir nuestros derechos y los de la naturaleza. Siempre viviremos, a pesar de que nos quieran sin memoria, sin palabra, sin nombre, sin agua y sin tierra. Aquí estamos.
Tzampiza digno - limpio
Tzampiza, ancestral - danzante
VENIMOS DEL AGUA.
Escrito por: Paola Guevara A. y María Fernanda Álvaro.


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